Pony, nunca te he negado una lágrima

Ficha técnica

Autor: Gustavo Ott (Venezuela)
Actúan: Mariana Ciolfi, Maximiliano de la Puente
Dirección: Solana Landaburu (Argentina)
Locución: Silvana Rabuffi

En cartelera Argentina
Lunes 12 a jueves 15 de mayo
Horario: lunes, mares y jueves 21:00 horas; miércoles 22:00 horas
Teatro: IFT, Boulogne Sur Mer 549, Buenos Aires, Argentina
Teléfono reservas: 4961-9562, 4962-9420
www.teatroift.org.ar
Entradas: $20 general

En cartelera Chile
Viernes 30 de mayo a domingo 1 de junio
Horario: viernes y sábado 20:00 horas, domingo 19:00 horas
Teatro: Café del Teatro, Centro Cultural Norte Sur. Riquelme 226, Santiago Centro.
Reservas: 6972728 / reservas@festivalespacioscomunes.com
Entradas: $4.000 general, $2.000 estudiantes y tercera edad

La obra

Pony, de Gustavo Ott, juega con la estructura familiar como metáfora de la compleja relación entre gobernantes y gobernados.

La acción de la obra comienza el día de las elecciones presidenciales de Venezuela y concluye un mes más tarde. Sin embargo, el autor elige que esto sea casi un telón de fondo (sólo llegan noticias del día de votación y resultados a través de los medios de comunicación, más precisamente, de la voz de un locutor) y decide desarrollar diferentes situaciones de una familia compuesta por Mónica, Padre y  Madre.

Mónica se halla despojada de casi todo: de su marido, muerto unos días antes, de su trabajo, de su dinero. Intenta pedir ayuda a quienes se cree que siempre están, a quienes hacen todo por uno, a los que nunca nos niegan nada, ni una lágrima, es decir, a la familia. Sin embargo, lejos de ayudarla, sus padres y hermano intentan sacar provecho de su inocencia y de su confianza. Y la engañan.

El hecho de que sólo haya un personaje poseedor de un nombre y que el resto esté designado por su función y rol dentro de un sistema (en verdad, por su relación de parentesco con Mónica) posibilita que esta pieza sea leída como una manera de mostrar, de desnudar, un mecanismo de poder que opera desde el lugar más íntimo, como es una familia, y se extiende hacia distintos niveles. Pero, por lo tanto, al estar inserta dentro de un contexto político (todo transcurre en época de elecciones) esta obra se ubica en el límite difuso que existe entre lo público y lo privado.

Encuentro la comicidad como uno de sus elementos fundamentales. A través del humor el autor logra hablar de algo bastante incómodo como es la confianza depositada y sistemáticamente traicionada.

Solana Landaburu

La puesta en escena

En la didascalia del comienzo del texto, el autor plantea que es una obra para dos actores, una mujer y un hombre. La mujer interpreta a Mónica, mientras que el hombre juega los roles de Padre y Madre. En nuestra puesta se decide acentuar lo explícito. No hay telones o apagones entre escena y escena; el actor realiza los cambios de personaje a la vista a la vez que escuchamos las noticias de las elecciones a través de la voz del locutor. Ese momento de inacción de la obra es el momento de transición de los personajes en la puesta.

El trabajo realizado por los actores es distinto en los tonos manejados; mientras que Mariana Ciolfi (Mónica) trabaja la inocencia y la confianza depositada con un grado de verdad, Maximiliano de la Puente (padre, madre) crea a sus personajes desde algo sintético y depurado, pero clave. Es un objeto o un gesto, una pequeña desviación central, lo que marca el paso de los personajes.

Finalmente, hemos optado por darle a Pony un lugar mínimo, lo bastante básico como para ser cualquier lugar o un solo no-lugar.

Gustavo Ott es uno de los mejores y más comprometidos autores contemporáneos de la nueva literatura dramática en español. Dramaturgo de extenso recorrido y prolífica obra, ha sido galardonado en numerosas ocasiones. Tiene, entre otras distinciones, el Premio Internacional de Dramaturgia Tirso de Molina (1998, España) por 80 Dientes, 4 Metros y 200 Kilos y el Premio Internacional Ricardo López Aranda (2003, España) por Tu Ternura Molotov. Posee también el Maclharen Comedy Playwriting Competition por Linda Gatita (EE.UU., 1995), el Lawrence Epstain Playwriting Award (EE.UU,1996) por Nunca dije que era una Niña Buena, el Premio de la Crítica de Puerto Rico por Los Peces crecen con la Luna y los premios de los Festivales Karzinbarcika (Hungría) y Liverpool (Canada) por Pavlov y MB-Praga 2003 por Passport. En 2001 recibió el Premio Circulo de Escritores de Venezuela.

Solana Landaburu

Es Licenciada en Ciencias de la Comunicación (Universidad de Buenos Aires) y cursó materias sobre cine y teatro pertenecientes a la Licenciatura de Artes Combinadas (Universidad de Buenos Aires). Estudió dramaturgia con los profesores Mauricio Kartun y Marcelo Bertuccio. Entre las obras de su autoría se encuentran Los fines últimos exceden a todos y cada uno de los miembros de esta organización (dirigida por Pablo Iglesias en el marco del ciclo Canapé), Buenos Aires - Freiburg. Cuando cae el amor (escrita en colaboración con Maximiliano de la Puente y de próximo estreno), Oeste (actualmente en proceso de ensayo con las actuaciones de Clara Cardinal y José Luis García Taboada y dirección de la propia autora), ¿Y si se dispara solo y te mata?, y Si arrastré por este mundo (Mención de Honor del Jurado en la Convocatoria 2000 de los Premios Estímulo a la Creación Literaria y Teatral, Secretaría de Cultura y Medios de Comunicación de la Presidencia de la Nación), entre otras.

Parte del equipo de Pony, nunca te he negado una lágrima
Estudió dirección teatral con el profesor Diego Kogan en el Teatro Payró. Dirigió en dicho espacio (y como resultado de un trabajo de investigación dentro del taller) durante el mes de agosto de 2007 Horriblemente cómico junto a Mónica Marini, obra basada en textos de Samuel Beckett y con dramaturgia de Kogan. Fue asistente de dirección en Yace al caer la tarde, de Maximiliano de la Puente, y de Las dos orillas, de Mario Cura con dirección de Rubén Pires.
 
Montaje No puedo imaginar el mañana