Entrevista a Paola Rodríguez e Ivonn Sambra
Máscaras de una familia decadente

Con máscaras caricaturescas y diálogos rápidos al compás de la expresión corporal, La Factoría Teatro ha adaptado la obra “Los Albornoz: delicias de una familia argentina”. Dos de las actrices del montaje comentan su experiencia desarrollando el teatro de la comedia humana, que nos invita a reírnos del lado más terrible de nosotros mismos.

Por Pamela Ohlbaum                                             

Mamma Dora es una abuela capaz de vender hasta su propia nieta, con tal de salvar el televisor de la ruina familiar. Noemí es esa nieta, y a sus 15 años ya ha sido corrompida por el sistema y sueña con ser famosa. Así describen a sus personajes las actrices Ivonn Sambra y Paola Rodríguez, quienes encarnan respectivamente a estas dos integrantes de la familia Albornoz. Al igual que sus personajes, Paola e Ivonn son muy expresivas y pasan, de un momento a otro, de reírse a carcajadas a hablar seriamente.

Aunque ambas se integraron a la Factoría Teatro el año 2005 para montar “Sinfonía”, obra con la que obtuvieron el Primer Lugar en el Festival Internacional Radio City de España, en el 2006, conocían desde antes a los directores de la compañía, Marcos Belmar y Paulina Flores; pues Paola estudió en La Mancha junto a ellos, mientras que Ivonn se los encontró mientras estudiaban en Bertolt Brecht. Su reencuentro en La Factoría los llevó a desarrollar la comedia humana.

¿Qué significó para ustedes el éxito de Sinfonía? ¿Qué se puede esperar de Los Albornoz?
-Ivonn: “Como grupo, significó encontrar el fiato arriba del escenario”.
-Paola: “Justo después de que volvimos de España apareció este proyecto de Los Albornoz, así que no hubo tiempo para desarmar la conexión. Aquí tocamos la comedia humana, que es más complicada: se usan máscaras, lo que implica que hay cosas más tangibles en el espacio y tiene un ritmo que es un pimponeo constante que no permite espacios vacíos. “Sinfonía” parecía fácil, pero coordinar ocho cuerpos que se detienen en una fracción de segundo, que forman una diagonal y juegan con el cuerpo de esa manera requiere de un trabajo tremendo que hemos profundizado en Los Albornoz”.

Caricaturizando a Los Albornoz

Los Albornoz es una obra de la compañía argentina Los Macocos Banda Teatral, ganadora de un premio de la Asociación de Cronistas del Espectáculo de Argentina. En la adaptación de La Factoría, se reemplazó la música por el acento y los elementos visuales por los gestos. Es así como el uso de máscaras acentuó el desarrollo de la comedia humana, siguiendo la técnica de Jacques Lecoc, de L’ Ecole Internationale de Théâtre, en que los personajes son como niños que lloran y se ríen con igual facilidad. “No hay ningún personaje que sea bueno o malo. Todos son sobrevivientes y el motor que los mueve es la pasión”, destaca Paola.

¿Por qué optaron por el uso de máscaras? ¿Cómo es la adaptación de la obra?
-Paola: “Marcos Belmar nos dijo: ‘La única manera de darles personalidad propia a los personajes es a través de la máscara humana, porque trabaja la sobrevivencia de los personajes. Las situaciones y los personajes son grotescos’. Si pones esto en el teatro realista te sobrepasaría, es demasiado chocante. Por eso lo pusimos en un contexto en el que lo grotesco forma parte del encanto, desde la estética hasta la médula del texto”.

¿Cómo se refleja eso en la estética de la puesta en escena?
-Paola: “Además de las máscaras, utilizamos un vestuario muy llamativo. Los colores tienen que dejar en claro con pocos elementos el estado de ánimo del personaje. Al igual que en la comedia del arte también hay arquetipos, aunque aquí no son tan rígidos. Están presentes la niña inocente, el niño tontito, la vieja aguda, el papá soñador... La estética tiene que ir de acuerdo a ese primer impacto que quieres dar del personaje, que después va sacando matices”.

¿Por qué mantuvieron el acento?
-Ivonn (se ríe y responde hablando como argentina): “Es que bueno, como vos viste los chilenos nos vamos por el chorro con su acento. En realidad, saca al público chileno de su círculo pequeño y permite una mirada más amplia, que universaliza el trabajo”.
-Paola: “Fue divertido el proceso, como un juego que ayudó a las máscaras a tener mayor expresión. Lo mantuvimos porque hay un ritmo en el texto, que se perdía totalmente si nos poníamos a contarlo en chileno. Además, los personajes se mueven a una velocidad impresionante, en una vorágine de cosas que necesita seguir el ritmo de las palabras”.

¿A qué se debe la elección del teatro de la comedia, por sobre un estilo más tradicional?
-Paola: “Aunque nos gusta, tiene que ver con que se fue dando naturalmente, porque lo que queríamos decir había que expresarlo con la corporalidad. Quisimos innovar en otros lenguajes. La gente joven se mueve en un mundo audiovisual a un ritmo súper rápido y este teatro es muy ágil, es muy cinematográfico. Es un estilo que evoca a las películas de Fellini, por lo grotesco”.
-Ivonn: “La técnica del teatro de la comedia me parece súper buena, dado que vivimos en un país donde pareciera que el financiamiento es privilegio de algunos, por lo que el teatro minimalista me parece una solución fantástica. No se necesitan tantos recursos para implementar una escenografía, porque la historia se va contando a través de los cuerpos”.

Los Albornoz a las tablas

Todo ocurre en el living de la casa de Los Albornoz. Sobre el escenario no hay más que un sillón de dos cuerpos, el sillón de la anciana, una percha, un paragüero y un televisor. El resto de los elementos los pone cada personaje: bolsas de compras, una pelota de fútbol, un rifle. En tres escenas, el padre pierde el trabajo y la familia pasa de la normalidad a la debacle. “En el original estaba lloviendo todo el tiempo, para dar la idea de que después de la lluvia sale el sol, aunque aquí nunca para de llover”, comenta Paola.

¿Cómo son los personajes?
-Ivonn: “Da la sensación de que la abuela es el personaje fuerte de la obra, porque nunca sale del escenario y es ella la que lleva la batuta del humor, pero en realidad son todos claves. El padre es el soñador y la madre la conciliadora”.
-Paola: “El hijo es la inocencia en sí. La niña es distinta. Soy súper interesada: quiero ser famosa y casarme con un futbolista”.

¿Cómo es el trabajo con las máscaras?
-Ivonn: “La media máscara hace perder la visión en 360 grados. Sólo ves al frente, por lo que tienes que tener una gran precisión en el movimiento corporal. La sincronía de los actores es clave. Son máscaras súper caricaturescas, lo que también lleva a desarrollar la corporalidad del cómic, bien exagerada”.
-Paola: “Lo interesante del uso de la máscara es que esta familia de clase media puede existir en cualquier lugar del mundo. Además de que está muy tipificada, el tema de la sobrevivencia es universal”.

El límite humano detrás de las máscaras

¿Qué les provoca la obra?
-Paola: “Me parece que hoy en día es importante comentar esta decadencia que estamos viviendo, creo que es importante ponerla en el tapete”.
-Ivonn: “Hace cuestionarse cuál es límite de la naturaleza humana, de los medios de comunicación para exacerbar esa miseria, como lo hacen los reality con el morbo. Y hasta de qué manera nos dejamos embaucar por el sistema. Además, me produce mucha gracia hacerlo en “che”, ha sido entretenido”.

¿Cómo esperan que reciban los argentinos esta nueva versión de Los Albornoz?
-Paola: “Es como si unos argentinos vinieran a mostrar “La Negra Ester”. Supongo que tendrán un ojo muy crítico”.

¿Y cómo creen que será la recepción en Chile de este teatro de la comedia?
-Paola: “Creo que buena. Chile ha estado abierto al teatro extranjero gracias al Festival de Teatro a Mil y este año conocieron el teatro del arte con “Arlequín, servidor de dos patrones”. Ése es el origen del teatro de la comedia humana. Es el mejor teatro mundial y dejó como precedente el uso de máscaras. Faltaba romper con el teatro tradicional chileno”.

¿Cómo recomendarían la obra?
-Paola: “Hay que verla porque nos vamos a ver reflejados como sociedad. Nos hace falta vernos al espejo. Muestra cómo hemos ido perdiendo el sentido y nos hemos vuelto enajenados. Al otro lado de la cordillera y aquí los medios de comunicación nos han ido alienando. Es lo que nos pasa cuando hablamos de los personajes de las teleseries como si fueran reales”.
-Ivonn: “Vengan a reírse de nosotros mismos”.

¿Y ustedes se reconocen también?
-(Ambas): “Todo el tiempo”.

Ver información de la obra Los Albornoz

Ivonn Sambra y Paola Rodríguez

Proyecto ganador